Viaje a Japón. Día 1. Tokyo Intenso

El desayuno y la visita al mercado del pescado planeados para empezar nuestro segundo día en Tokyo quedaron en algún universo alternativo, porque dormimos más de doce horas seguidas…

Como recuperamos fuerzas de esa forma tan brutal, afrontamos uno de los días de mayor pateo por  Tokyo. Nos fuimos al edificio del Ayuntamiento (visita obligada, es gratis, vista impresionante y tienen sello friki) y subimos a una de las torres. Me acordé del ascensor de mi oficina, que tarda 5 minutos en subir cuatro pisos, y este sube 48 pisos en 30 segundos. (*nota: tiempos aproximados, a ojllo).

 

Foto de Gon Vázquez
Desde ahí nos fuimos al hotel de Lost In Translation donde pasé la mayor vergüenza de mi vida. Fue como entrar con mis pintas de gypsi fashion habituales en el Ritz, cosa que jamás se me ocurriría hacer en Madrid, pero vas de guiri a un sitio y lo haces. Qué vergüenza cuando salimos del ascensor y nos dicen que si tenemos reserva para comer en el súper restaurante de la peli… Por cierto, no os lo recomendo, con o sin vergüenza: sin Bill y Scarlett el hotel es como un hotel de lujo más.
Después nos fuimos andando a atravesar el parque de Yoyogi, que como era entre semana y por la mañana no había frikis. El templo que hay dentro del parque y el propio parque son muy chulos y merece la pena verlos. Por cierto, en el templo nos encontramos con una sesión de fotos de boda. Me acordé de nuestra boda, claro, pero sobretodo de nuestras fotos de lo guay que fue trabajar con Marcos y de la naturalidad y belleza con que ha plasmado un momento tan especial en nuestra vida. En Japón nada de eso, los novios iban con el fotógrafo y cuatro
asistentes que les colocaban la cabeza, las manos, la sonrisa y hasta los pliegues del traje. ¡Qué aburrido! ¿Verdad?
Una de las fotos más chulas del parque son los barriles de Sake que ofrecen al templo. Salimos del parque en Omotesando, la zona de compras posh de la ciudad.  Merece la pena el paseo porque hay edificios de tiendas interesantes a nivel arquitectónico, y, por supuesto si te gusta un poco la moda y el escaparatismo es un sito para
ver, desde luego. Hay una tienda de Asics para los amantes del running con lo último de lo último. Según el cambio te puede interesar o no, cuando yo fui la línea top de gel para mujer estaba en unos 120-130€ entre 30-50€ más barata que en España al cambio.

Foto de Gon Vázquez
Comimos en un sitio de gyozas recomendado en la Lonely, en los callejones detrás de la calle principal, zona recomendable porque abundan los sitios y los precios no son para nada los de la calle principal.
De Omotesando a Shibuya hay un paseíto por zona también de tiendas de unos 15 minutos. En Shibuya cruzamos un par de veces el paso de peatones más famoso del mundo mundial, estuvimos en el 109 (no vayáis al de tíos,
que no tienen nada gracioso), subimos al Starbucks para hacer la foto más típica del mundo, nos fuimos a ver eso
de los “Love Hotels” (mega cutres para mi gusto, lo siento, y lo de las habitaciones temáticas yo no lo vi por ningún sitio) y nos encontramos con nuestro Némesis: UNIQLO.
Yo ya conocía esta marca, pero claro, una cosa es ver por ahí cosas chulas y otra entrar en ese templo de ropa chula, muy estilo japo (sobria, elegante) y barata. Es como el Primark, pero también como HyM, con colaboraciones de diseñadores, ediciones limitadas de camisetas… En fin, imprescindible para tu shopping en Japón.
Con el anochecer vimos las luces de la zona y cogimos el metro de vuelta a casa. Algo muy recomendable porque la salida de la zona era de ese metro que va por lo alto y nos devolvió una imagen al más puro estilo Blade Runner.

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