Ulldeter: Bastiments entre nubes

Hace un mes escaso que nos decidimos a explorar Ulldeter, un valle cercano a uno de nuestros sitios predilectos del Pirineo: Núria. Y en pocas palabras: ¡me arrepiento de haber tardado tanto!

Ulldeter es un lugar del Pirineo que os recomiendo visitar fuera de la temporada de nieve, si os gusta simplemente caminar por la montaña. En la aproximación al lugar donde puedes dejar el coche queda bien claro que en invierno debe de ser todo un parque de atracciones para esquiadores, con las incomodidades que eso puede suponer para los caminantes.

Si hacéis como nosotros, y aprovecháis un puente para escaparos, os voy a dar un consejo ganador: en lugar de dormir la noche del sábado en el refugio, intentad dormir allí la del jueves y viernes o, como nosotros la del domingo (el festivo fue lunes).

Es una pasada cómo, saliéndote un poco de lo “normal” puedes encontrar que vas a estar prácticamente solo en un refugio de montaña, pudiendo hablar más con otros montañeros y con el propio guarda. Y, por supuesto, aún más solo en la montaña.

Refugio de Ulldeter

El refugio de Ulldeter es una cucada a 2.200 m de altura (uno de los refugios de más altura de nuestro Pirineo). Pero no os penséis que el acceso es largo o complicado: está a unos 15-20 minutos de donde aparcas el coche.

Es un refugio muy bien equipado, las habitaciones son literas bastante cómodas y hay todas las mantas que necesites, aunque yo creo que en invierno me iría con mi saco amoroso.

Tienen una enorme colección de revistas de montaña y viajes, y muchos juegos de mesa para entretener a grandes y pequeños.

Y la comida… ¡pues es muy buena! Tienen buena mano y la cena fue muy abundante y variada (de primero sopa de verduras y de segundo ensalada con butifarras y patatas al horno). El desayuno es menos variado pero más que suficiente para la actividad del día.

El plan: 1 noche y dos días

Por lo tanto, nuestro plan fue sencillo. El primer día:

  • Salimos el domingo, sin prisas, desde Barcelona. Aparcamos sobre las 11 am.
  • Vamos al refugio y dejamos peso.
  • Atacamos el Gra de Fajol, para hacer hambre y entrenar las piernas.
  • Antes de volver, bajamos hacia la vertiente contraria del refugio para comer con vistas a un lago de montaña.

Y, después, el segundo día, deshacemos nuestros pasos, volvemos al coche y subimos a la desierta estación de esquí para tomar el camino que sube al Pic de la Dona. Y desde ahí, seguimos toda la cuerda hasta el impresionante Bastiments, con vistas sobre Francia y Cataluña, cuando nos dejaron unas nubes muy pesadas.

Este segundo día es exigente, pero no hay nada complejo que no se pueda hacer cada cual a su ritmo, ni pasos complicados o peligrosos.

Ambos días por la tarde, sobre las 17 h comenzaban las tormentas, que venían de nuestro adorado valle de Núria. De hecho, el segundo día empezó a llover ¡justo al meternos en el coche! Menuda suerte tuvimos.

Bastiments

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