De Navacerrada a la Bola del Mundo

El sábado pasado fue nuestra primera aventura en “solitario” (es decir sin nuestro mejor guía ni compañeros del Club Alpino Madrileño) en el monte, y nos lo pasamos muy bien.

Nuestra intención era una salida asequible, subir las Cabezas de Hierro desde Navacerrada, pero cuando llegamos a la Bola del Mundo nos dimos la vuelta porque lo que iban a ser unos “ligeros chubascos” y “nieblas débiles” a nosotros nos pareció Siberia.
Vale, quizá sea un poco exagerado, pero era nuestra primera salida en solitario como os digo, y nos daba un poco de apurillo no ver por dónde íbamos pisando. Asíque nos volvimos por donde habíamos llegado y nos fuimos a Cotos.
Y si Navacerrada era Mordor, a 11 grados de temperatura con lluvia y niebla, Cotos era como estar en Austria dentro de The Sound of Music. Paseíto a la Laguna Grande de Peñalara (una excursión recomendable para cualquiera) y vuelta a disfrutar del sol y las nubes desde la pradera de Cotos.
Ahí me tenéis con todo el equipo y mi salero montañeril.
Aprovecho para contaros, además de mis aventuras montañeras, que estoy probando Orux Maps, una app para Android 100% recomendable para grabar vuestros tracks o llevar tracks de otros cargados en el móvil. No hace falta conexión 3G para utilizarla en el modo de grabación, aunque es recomendable para la carga de los mapas si vas siguiendo un track de otro usuario.
Y también EveryTrail.com donde he subido ese primer track grabado con Orux Maps que véis en el mapita de la entrada. Una web muy recomendable por la gran actividad de sus usuarios, y con bastante material de España (aunque acepto otras recomendaciones, que de momento no he podido investigar más por mi falta de tiempo).

Pirineos

Poco puedo añadir aquí que no haya dicho ya a quienes he hablado de mis días en Pirineos, baste decir que creo que es la primera vez en mi vida que estoy sufriendo síndrome postvacacional. Y en caso de tenerlo, sería un síndrome postvacacional curioso, de las vacaciones más cortas de la historia…
En definitiva, que los Pirineos son geniales, que es genial ver cómo mi pierna va poco a poco dando de sí hasta llegar a tres mil metritos de altura (!), que es genial ver las estrellas que nos roban las luces y la mierda del aire de Madrid, la naturaleza es genial, el agua es genial, la nieve es genial, los crampones son un inventazo, bajar dando saltos por la nieve es genial.
Pero todo ello se quedaría vacío si no fuera por las personas geniales que hacen posible que estas cosas se disfruten de esa manera tan clara como una lámpara y tan sencilla como un anillo. Una palabra entonces, una sonrisa bastan, si son las de esa persona que te cuida, te anima, te hacen seguir adelante y conseguir que sobrepases tus límites.
Ahora toca entretener al síndrome pensando en la próxima aventura 🙂