Independència

Desde que estamos viviendo en Cataluña nos sentíamos más independientes, y, lo siento por los políticos, esto no tiene nada que ver con ellos. Aunque en Madrid ya nos habíamos independizado, es decir, habíamos salido del hogar de nuestros padres, seguíamos teniéndoles a ellos y al resto de la familia muy cerca.

Irme a vivir a más de seiscientos kilómetros de mi familia ha tenido implicaciones que, ilusa de mí, jamás imaginé. Me ha hecho, nos ha hecho, esto es en realidad una aventura de dos, independizados del todo.

En estas semanas hemos aprendido a montar muebles y clavar clavos. A desatascar desagües. A ir al banco a pelear por cualquier nimiedad. A buscar un taller para el coche o una puerta en un desguace. En definitiva, esto de ser independiente significa que estamos nosotros solos para comernos estos marrones.

Ser independiente está muy bien, pero en días como el de hoy, se echa mucho de menos a la familia, y en especial a esa pieza importante que te enseñó a montar en bici o que cogía el coche cuando te ponías a llorar porque se te calaba en la cuesta al salir de tu casa.

Y es que en el fondo, hacemos todas estas cosas nuevas en nuestras rutinas por nosotros mismos, pero siempre pensando… y esto… ¿cómo lo haría mi padre? 

Por eso hoy desde esta pretendida nueva independencia que tengo quiero felicitar a todos los que son padres, pero muy en especial al mío.

¡Feliz Día del Padre, Papá!

 

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